La Palabra de Dios, es viva y eficaz (Hebreos 4:12), y es la única guía que tenemos para conocer a Dios. Jesucristo está presente en su Palabra, acerquémonos a él confiadamente, sintamos la gracia de su amor y #misericordia. Conozcamos y preparemos las #lecturasdelaSantaEucaristía para #cadadía.
Demos gracias a Dios por su infinito amor. Ayúdemos a expandir y dar a conocer la voz de Dios en las Sagradas Escrituras. Unidos en Oración para que todos seamos una familia para gloria de Dios. Este canal nunca ha estado monetizado.(No existe ningún interés económico). #Diosnosbendigaatodos.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Viernes #02deoctubre de 2026.
Los ángeles -criaturas puramente espirituales y dotadas de inteligencia y voluntad- son servidores y mensajeros de Dios. "Contemplan sin cesar el rostro de mi Padre celestial" (Mt 18,10). Son "poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra" (Sal 103,20). Dios les confía el encargo de proteger a la humanidad.
El pueblo de Dios ha sentido siempre espontáneamente la exigencia de corresponder a su silenciosa y benévola compañía honrándoles de una manera especial. Esta celebración dedicada a ellos entró en el calendario romano en el año 1615.
En este fragmento, Jesús nos invita y nos enseña a contemplar la realidad de un modo más penetrante y más conforme con el suyo. La lógica humana tiene sed de grandezas y de prestigio, se liga a las apariencias y pisotea lo que no se muestra con bella apariencia. La lógica del Reino de los Cielos va en una dirección opuesta y para acogerla es preciso cambiar de mentalidad, o sea, convertirse. Es verdaderamente grande quien es sencillo, inocente y carece de pretensiones; quien se confía con gratitud al cuidado y al amor de Otro. Estos "pequeños" son los predilectos del Señor: sus ángeles custodios -de apariencia invisible- ven siempre el rostro de Dios y están muy próximos a él. Dado que el Padre rodea a los niños dándoles los ángeles más espléndidos, los discípulos de Jesús deberán abstenerse de despreciar a los pequeños e intentar más bien llegar a ser como ellos.
A comienzos del mes de octubre, la Iglesia nos hace celebrar en la liturgia la memoria de los ángeles custodios, como para recordar al hombre perdido y desanimado que no está solo en su camino. Existe, una creación visible que podemos ver, al menos en parte, con los ojos de la cara; existe, a continuación, una creación invisible -y, sin embargo, realísima- que sólo podemos percibir con los sentidos espirituales, mediante la fe, la oración y la iluminación interior que nos viene del Espíritu Santo.
Qué son, pues, los ángeles? Son, en primer lugar, un signo luminoso de la divina Providencia para nosotros, un signo de la bondad paternal de Dios, que no deja que falte a sus hijos nada de cuanto es necesario. Como intermediarios entre la tierra y el cielo, son criaturas invisibles puestas a nuestra disposición para guiarnos en el camino de retorno a la casa del Padre. Vienen del Cielo para volver a llevarnos al Cielo y para hacernos pregustar, ya desde ahora, algo de las realidades celestiales.
En ocasiones es posible experimentar de manera concreta y sensible la custodia de los ángeles, con tal que sepamos reconocerla. Se trata de encuentros "casuales" (que se vuelven, no obstante, fundamentales y determinantes en la vida de una persona) o de una ayuda imprevista e inesperada que recibimos en una situación de peligro; o de una intuición fulminante que nos permite darnos cuenta de un error, de un olvido...: cómo no sentirnos guiados, protegidos y amablemente socorridos?
Los ángeles nos protegen de muchos peligros de los que ni siquiera nos damos cuenta. Sobre todo, del peligro de volvernos impíos, de no escuchar al Señor y de no obedecer a su Palabra; nos sugieren siempre pensamientos rectos y humildes, buenos sentimientos.
También nosotros estamos llamados a prestarnos los unos a los otros un servicio semejante al de los ángeles y a hacernos buena compañía a lo largo del camino de la vida, para llegar juntos a contemplar el rostro de Dios.
Santos ángeles, custodios nuestros, quitad el velo de los ojos de nuestro corazón, para hacernos capaces de recibir vuestra silenciosa presencia en nuestra vida. Sed para nosotros guías seguros y amables compañeros a lo largo del cotidiano peregrinar por la tierra. Encended en nosotros un vivo deseo de contemplar el rostro de Aquel que brilla en su bienaventuranza infinita. Que vuestra protección nos libere del mal, que vuestro consejo nos sugiera cuanto ayuda a la verdadera vida, que vuestro consuelo nos sostenga para que, con el corazón colmado de dulzura, nada pueda separarnos de tender incesantemente a la eterna morada; y enseñadnos a ser también nosotros unos para otros amables compañeros de viaje. Amén.
Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén".
#VenEspirituSanto
#VamosaOrarlealSeñor
LECTURAS PROPIAS Y EVANGELIO MEMORIA #SANTOSÁNGELESCUSTODIOS VIERNES 2 DE OCTUBRE DE 2026.
Primera Lectura: Del Libro del Éxodo 23,20-23a Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo90 R/. Dios les ha ordenado a sus ángeles que nos cuiden.
#Evangeliodehoy.
#Evangeliodeldía.
#SantoEvangelio
#Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Jueves #01deoctubre de 2026.
El "sí" total del corazón a Cristo por parte de quien sigue al Maestro irradia y se convierte en la fuerza de la misión evangélica. En los w. 1 -6 del capítulo 9 de Lucas veíamos que Jesús encargaba a los discípulos hacer lo mismo que él había hecho: expulsar a los demonios y curar a los enfermos (cf. Le 8,25-56). La Iglesia no tiene otra misión que continuar la obra de aquel que la envió. Los doce apóstoles son el fundamento de la misión de la Iglesia. Junto con ellos, Jesús eligió a otros muchos. La mies es abundante, pero los obreros son siempre pocos. El fragmento del evangelio de hoy se refiere a los setenta (y dos) discípulos que anuncian el mensaje del Reino (10,1-12). El número "doce" recuerda a las doce tribus de Israel. El número "setenta y dos" remite, en cambio, a los setenta y dos pueblos de la tierra enumerados en Gn 10. La misión de los discípulos tiene por ello un aspecto universal, se extiende a toda la tierra. Estos setenta y dos discípulos constituyen el signo de todos aquellos que el dueño de la mies llama para llevar el Evangelio. No se trata, en realidad, de una empresa humana, de algo que dependa de nuestra capacidad; se trata del Reino de Dios.
Los obreros del Reino no son tanto aquellos que lo anuncian como Cristo mismo en persona. Es él quien envía, quien toma la palabra, quien actúa. Se trata de dejar hacer a Jesús más que de hacer nosotros mismos. Lo importante es ser como él, adoptar su estilo, con su acontecer y sus frutos, y gracias a ello con su alegría.
"!En marcha! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos" (v. 3). El Señor nos invita a no lamentarnos de los tiempos y de las dificultades de la misión. Más aún, las dificultades constituyen precisamente el signo del Reino. El signo con el que viene el Reino. Son la obra del Espíritu Santo. Jesús pide a los discípulos que no se preocupen: "no os preocupéis del modo de defenderos, ni de lo que vais a decir; el Espíritu Santo os enseñará en ese mismo momento lo que debéis decir" (12,11-12). El Maestro no quiere que caigamos en la ansiedad. La misión es siempre un milagro del Señor.
Teresa de Lisieux se ha vuelto para la Iglesia de nuestro tiempo la imagen de una testigo de la pureza del Evangelio y del mensaje sencillo y gozoso de la nueva evangelización. Si, apenas entrada en la gloria, la difusión de sus escritos autobiográficos conocidos como Historia de un alma suscitó admiración y consenso por todas partes, nuestro tiempo ha redescubierto en ella la fuerza del testimonio del Evangelio y la misión incisiva de presentar el rostro de Dios de una manera renovada a los hombres y a las mujeres de hoy.
Como creció, tras la muerte prematura de su madre, a la sombra de un padre que manifestaba la fuerza de la naturaleza paterna y también la naturaleza de una madre, no le resultó difícil a Teresa descubrir al mismo tiempo el seno genuino del Dios cercano y misericordioso, con rasgos paternos y maternos. Probada en lo más vivo de su aguda sensibilidad por la enfermedad de su padre y por la suya propia, supo captar en la kenosis de la fe el sentido más genuino de la pobreza evangélica, del compartir la mesa de la amargura junto con los hermanos pecadores, alejados de Dios, aunque amados siempre por un Dios de misericordia y de ternura, el cual, del mismo modo que se inclinó sobre el rostro doliente de su Hijo amado, se inclina amoroso sobre todas sus criaturas, sin excluir a ninguna.
Ya en su nombre religioso, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, resume Teresa la kenosis de la encarnación y la kenosis de la pasión, la pequeñez del niño de Belén y el vaciamiento del Cristo de la cruz. Mas en el amor a Cristo y a los hermanos, Teresa descubre el secreto de su vida, lo descubre en un amor probado en el crisol, pero que el Espíritu Santo pone incandescente de ansias apostólicas, hasta convertirse en una vocación: ser en la Iglesia el amor. El amor infinito del Dios del Antiguo Testamento, que Teresa acoge con alegría, como una niña del Reino, y el amor de Jesús por los pequeños son dos palabras de vida de su existencia, que han forjado su imagen de santidad. Una imagen que atrae a todos, incluso fuera de la Iglesia católica, porque revela el verdadero rostro de nuestro Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que ama infinitamente a todas sus criaturas.
Tus palabras son mías y yo puedo servirme de ellas para atraer sobre las almas que están unidas a mí las gracias del Padre celestial. Pero, Señor, cuando digo que deseo que los que tú me diste estén también donde yo esté, no pretendo que ellos no puedan llegar a una gloria mucho más alta de la que quieras darme a mí. Quiero simplemente pedir que un día nos veamos todos reunidos en tu hermoso cielo. Tú sabes, Dios mío, que yo nunca he deseado otra cosa que amarte. No ambiciono otra gloria. Tu amor me ha acompańado desde la infancia, ha ido creciendo conmigo, y ahora es un abismo cuyas profundidades no puedo sondear.
El amor llama al amor. Por eso, Jesús mío, mi amor se lanza hacia ti y quisiera colmar el abismo que lo atrae. Pero, !ay!, no es ni siquiera una gota de rocío perdida en el océano... Para amarme como tú me amas, necesito pedirte prestado tu propio amor. Sólo entonces encontraré reposo.
Jesús mío, tal vez sea una ilusión, pero creo que no podrás colmar a un alma de más amor del que has colmado la mía. Por eso me atrevo a pedirte que ames a los que me has dado como me has amado a mí. Si un día en el cielo descubro que los amas más que a mí, me alegraré, pues desde ahora mismo reconozco que esas almas merecen mucho más amor que la mía. Pero aquí abajo no puedo concebir una mayor inmensidad de amor del que te has dignado prodigarme a mí gratuitamente y sin mérito alguno de mi parte (Teresa del Niño Jesús, Manuscrito C, versión electrónica).
"Mi vida es un instante, una hora de paso. !Oh Dios mío, sabes que para amarte en la tierra no dispongo más que de hoy" (Teresa del Niño Jesús, Poesía n. 5)
#VenEspirituSanto
#VamosaOrarlealSeñor
LECTURAS Y EVANGELIO JUEVES OCTUBRE 1 DE 2026 | #JUEVESESVIGÉSIMASEXTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro de Job 19,21-27 Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo26 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
#Evangeliodehoy.
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#Evangelio según San Lucas 10, 1-12. Palabra del Señor.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Miércoles #30deseptiembre de 2026.
Vimos ayer en el evangelio que con Lc 9,51 da comienzo una nueva parte del tercer evangelio. Se produce un cambio de ruta de Jesús: de la misión en Galilea a la-marcha hacia Jerusalén (9,51-56). Este nuevo camino, tal como decíamos, n o es nuevo sólo en un sentido topográfico, sino también en sentido teológico y místico.
Es un camino que culmina en la muerte y resurrección de Jesús. Esta perspectiva se vuelve paradigmática también para los discípulos. No hay vida cristiana sin compromiso con Cristo en la muerte. No basta, con que el discípulo concentre la mirada en la gloria de Cristo; es preciso también que fije su mirada en el rostro de aquel que, tras haber muerto en la cruz, fue hecho perfecto y ha llegado a la gloria (cf. Heb 5,8ss).
Los tres diálogos referidos en el evangelio nos hacen ver que, además de los Doce, había también otros que querían seguir a Jesús, aunque no siempre sabían con claridad lo que significaba en el fondo "seguirle". Las exigencias del seguimiento de Cristo sólo se vuelven claras después de la pascua. Lucas no dice quiénes son estos tres interlocutores. Por Mateo, no obstante, sabemos que uno de ellos era un escriba o maestro de la Ley y el otro era un discípulo (8.19.21). En Lucas vemos que los tres se echan atrás intimidados por la "desnudez" que requiere Jesús para seguirle. El primero se había presentado a Jesús por propia iniciativa, pero Jesús le muestra el vacío que significa seguirle: "El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza" (v. 58). El segundo es un discípulo del Señor, como dice Mateo. Recibe la orden de seguirle que le da Jesús, pero le pide permiso para ir antes a sepultar a su padre. Jesús le responde: "Deja que los muertos entierren a sus muertos" (v. 60).
Para el Señor está muerto todo lo que no es el Dios vivo (cf. Jn 14,6). El tercero ha preparado un programa y se lo muestra a Jesús: "Te seguiré, Señor, pero déjame despedirme primero de mi familia" (v. 61). Sin embargo, le responde el Señor de este modo: "El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino de Dios" (v. 62). No sabemos cómo acabaron estos tres. El evangelio sólo nos dice lo que ofrece Jesús a quienes le acompañan, o sea, el camino de la cruz. Pero aquí se requiere valor.
Job nos ha recordado el temor de Dios. De él hemos aprendido que hace falta proceder con mucho respeto para tratar con Dios. Nadie puede resistir ante Dios dirigiéndole palabras de crítica. Job lo dice muy bien: "Sé muy bien que es así: que nadie es irreprochable ante Dios",
"Quién le dirá: "Qué es lo que haces"?". Con todo, debemos confiarnos por completo a Dios, aceptándolo humildemente en su grandeza infinita. Pero este Dios fuerte, tal como lo describe el Antiguo Testamento, se ha hecho hombre, ha tomado nuestra condición mortal y se ha revelado en el rostro pequeño, débil y vulnerable de Jesús.
Veíamos, en efecto, en el evangelio de hoy que Jesús obra con toda la autoridad de Dios, con una profunda humildad que nos impresiona. Mientras dice: "Sigúeme... deja... ve", nos pide al mismo tiempo que escojamos con valor una vida pobre y de sufrimiento semejante a la suya: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza" (y. 58). Dicho con otras palabras, Jesús vive su autoridad en medio de la máxima expoliación, como alguien que no tiene nada. Quién se atrevería a hablar de autoridad y humillación juntas? Estarnos verdaderamente en el corazón de la fe plena y pura que se pide al discípulo. Con san Pablo podríamos decir: "Cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte" (2 Cor 12,10b). Y esto nos hace sobreabundar de alegría. Toda profundización del espíritu parte de una renovada adhesión a la vida de Jesús.
Señor Jesús, tú sabes que también nosotros, como los apóstoles, nos imaginamos un seguimiento fácil, embriagador, sin tropiezos, y rechazamos el camino que tú nos preparas.
Concédenos, Señor, sabiduría y fuerza para conocer tus proyectos y adherirnos al camino que tú, con tanto amor, nos has preparado. Ayúdanos a comprender bien y de modo profundo lo que quieres de nosotros. Ya sabes lo difícil que nos resulta leer tu ciencia de amor.
Hasta tu cruz nos resulta difícil de comprender, y aún más redescubrirla en la trama cotidiana de nuestra vida.
Ayúdanos, al menos, a no desistir de la lectura de nuestra experiencia, a fin de que podamos descubrir tu amor y tu intenso deseo de que nos adhiramos a ti. Y si también esto nos resulta difícil, ayúdanos a dejarnos acoger por ti sin dudar de tu amor infinito.
Porqué, Señor, me rechazas y me ocultas tu rostro?" (Sal 88,15).
#VenEspirituSanto
LECTURAS Y EVANGELIO MIÉRCOLES SEPTIEMBRE 30 DE 2026 | #MIÉRCOLESESVIGÉSIMASEXTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro del profeta Job 9,1-12.14-16
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo87 R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
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#Evangelio según San Lucas 9,57-62.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Martes #29deseptiembre de 2026.
Santos Miguel, Gabriel y Rafael, #arcángeles.
El 29 de septiembre se celebraba en Roma, en el siglo V, el aniversario de la Dedicación de una iglesia en honor al arcángel san Miguel. La iglesia estaba situada en la calle Salaria. A esa fecha se pensó añadir el recuerdo de los otros arcángeles y de "todas las potencias incorpóreas" recordadas en días diferentes.
Miguel, nombre que en hebreo significa "quién como Dios?", es el arcángel defensor contra Satanás y sus satélites (Ap 12,7), el protector de los amigos de Dios (Dn 10,13.21), el que vigila sobre el pueblo (Dn 12,1).
De Gabriel -"fuerza de Dios", al pie de la letra- dice la Escritura que está "en la presencia de Dios" (Le 1,19). Es el ángel enviado a llevar los anuncios alegres: el nacimiento del Bautista (Le 1,1 1 -20) y el de Jesús (Le 1,26-38); y en el Antiguo Testamento, había revelado ya a Daniel los secretos del plan de Dios respecto a la historia (Dn 8,16; 9,21 ss).
Rafael -que significa "Dios ha curado"- figura también entre los siete ángeles que están ante el trono de Dios (Tob 12,15; cf. Ap 8,2). Tiene una función de asistencia; acompañó a Tobías en su viaje y curó a su padre de la ceguera.
Se trata de una visión de la realidad que va más allá de la percepción inmediata; esta perícopa la revela. "Ven y verás", había sido la invitación de Felipe a Natanael. Y Jesús, al ver a Natanael que venía a su encuentro, exclama: "Ve [así al pie de la letra] un israelita...".
Su ver es un "conocer", que llega al mismo tiempo al corazón y a los acontecimientos que vive el hombre (v. 48).
De este sentirse vistos, conocidos en todos los aspectos de la propia vida, nace la apertura a la fe y la disponibilidad al seguimiento (v. 49).
Entonces es cuando Jesús puede prometer al discípulo la entrada en una visión de la realidad semejante a la que tiene él mismo: "!Verás cosas mucho más grandes que ésa! [...] veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre" (vv. 50ss), es decir, que el discípulo comprenderá la inmensa profundidad del misterio de Cristo, que abarca el cosmos y da sentido a la historia, y en cuyo servicio cooperan miríadas de ángeles.
El mundo trascendente de Dios -el cielo- está ahora abierto: en Jesús, Hijo del hombre, Dios desciende entre los hombres, y los hombres pueden subir en él a Dios. Y los ángeles son ministros de este maravilloso intercambio, de esta inesperada comunión.
Formamos parte de un designio de contornos ilimitados, cuyo artífice es Dios. Inmersos en un cosmos animado por presencias invisibles que participan con nosotros en el proyecto de Dios, somos constructores de una historia que tiene en Cristo su centro y su término.
El camino prosigue en la lucha, en un conflicto implacable con las fuerzas del mal, las cuales, sin embargo, no podrán destruir nunca el Reino que Dios ha confiado al Hijo del hombre. El combate durará hasta el final de los tiempos, llevado adelante en primera línea por los santos ángeles de Dios: los arcángeles, guiados por Miguel, y todas las criaturas espirituales fieles al Señor.
Esta realidad que nuestros ojos no pueden ver nos ha sido revelada a fin de que, con la fe, la esperanza y la caridad abundante en la vida diaria, combatamos el buen combate y apresuremos así la consumación del Reino de Dios. Si ofrecemos humildemente nuestra contribución, se nos concederá una límpida mirada interior: contemplaremos entonces la Misericordia que ha abierto los cielos y ha venido a morar entre nosotros para abrirnos el acceso al Padre, a fin de que con los ángeles podamos subir hasta su intimidad. Él ha desvelado para nosotros el misterio del hombre, para que con los ángeles aprendamos a descender junto a cada hermano. Nos ha introducido en su Reino a fin de que, convertidos en voz de toda criatura, cantemos eternamente con el coro angélico la gloria de Dios.
Con un ánimo repleto de esperanza y de confianza, de gratitud y de alegría, corremos a ti, oh Padre, para darte gracias... El camino del hombre a lo largo de los senderos del tiempo es un viaje arriesgado, pero tú has puesto a nuestro lado compañeros atentos que nos sirven con intelecto de amor. Te damos gracias por el arcángel Miguel, que nos ayuda a combatir el buen combate de la fe. Te damos gracias por el arcángel Gabriel, que viene a nosotros envuelto de misterio y deposita en nuestro corazón tu Palabra, para que ésta se vuelva en nosotros, como en María, obediencia y vida.
Te damos gracias por el arcángel Rafael, que, en la hora de nuestros miedos y enfermedades, nos coge de la mano y nos conduce por el recto camino para que no nos desviemos del camino de la salvación.
Te damos gracias, oh Padre, que de mil modos te haces presente a nosotros, nos guardas como a la niña de tus ojos, nos proteges a la sombra de tus alas, nos haces gustar ya desde ahora la dulzura de la íntima comunión contigo.
Arcángel Miguel, "Quién como Dios?".
#VenEspírituSanto
#VamosaOrarlealSeñor
LECTURAS PROPIAS Y EVANGELIO FIESTA #SANTOSARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL MARTES 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026. Fiesta Litúrgica.
#PrimeraLectura: Del libro del profeta Daniel 7,9-10.13-14
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Opción No.2 de la primera lectura: Del libro del #Apocalipsis 12,7-12ª
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo137 R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.
#Evangeliodehoy.
#Evangeliodeldía.
#Evangelio según San Juan 1,47-51
Palabra del Señor.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Lunes #28deseptiembre de 2026.
La página evangélica que nos propone hoy la liturgia recuerda dos actitudes de verdadera fraternidad que nos traen a la mente la sencillez con la que san Francisco vivía el Evangelio. La primera de esas actitudes, contraria a la absurda de la ambición, es la humildad (cf. w . 46-48). La otra es la tolerancia (cf. w. 49ss). Los apóstoles se muestran sensibles a este problema. Jesús, en efecto, habla a menudo de él en el evangelio. En conjunto, ambas actitudes subrayan la necesidad de superar tanto la autosuficiencia de los grandes, que aspiran a los títulos y a los grados de dignidad, como el orgullo de pertenecer a un grupo.
La primera actitud se ocupa de la vida interna de la comunidad. Parece natural que, siguiendo la mentalidad mundana, ocupen los primeros puestos de la comunidad aquellos que se distinguen por sus dotes o por su sentido de la responsabilidad a la hora de administrar los servicios comunitarios.También es natural en el hombre el deseo de sobresalir. Ésa es la razón de que los apóstoles se dejen arrastrar a discusiones interesadas (cf. también 22,24-27). Discuten espontáneamente sobre el puesto que ocupan y sobre quién de ellos es el más importante. Pero el Señor Jesús no piensa como ellos. Coge a un niño y lo pone junto a sí, en el centro, en el puesto de mayor dignidad. Su respuesta es bien precisa: "El más pequeño entre vosotros es el más importante" (v. 48b). Sólo el que es pequeño es "importante", porque es pobre, a saber: es pequeño de cuerpo, tiene necesidad de los otros, no tiene libertad de acción, es inútil. El niño es el símbolo del discípulo último y pobre. Pero es también la imagen de Jesús, que se abandona en actitud de adoración en brazos del Padre. Por eso dice aún Jesús: "El que acoge a este niño en mi nombre, a mí me acoge; y él que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado-" (v. 48a).
La segunda actitud del evangelio nos presenta otra característica de la fraternidad evangélica: la tolerancia. "Maestro, hemos visto a uno expulsar demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no pertenece a nuestro grupo" (v. 49). Jesús no es de este parecer: "No se lo prohibáis" (v. 50). Al contrario, invita a los suyos a abrir el corazón y el espíritu, a ser tolerantes. Dios envía a los que quiere a anunciar su Palabra. No es preciso pertenecer al grupo de Jesús o ser importante para hablar de él. Lo que cuenta no es la persona que habla; lo que cuenta es que se anuncie el Evangelio. Dios es rico: dispone de muchos modos para hablar al hombre.
Las lecturas litúrgicas de hoy constituyen una vigorosa invitación a mirar a Jesús crucificado y a extraer de aquí las consecuencias pertinentes para cualquier situación humana. De Job aprendemos que nuestra verdadera grandeza se manifiesta en el hecho de seguir amando con el "amor desmesurado" (Ef 2,4) de Dios, aun cuando la prueba y el sufrimiento puedan llegar a la violencia inaudita que aparece en la primera lectura.
La actitud de Job en la prueba dolorosa es una expresión profunda de adoración. Cuando nuestra vida discurre tranquila sin que el dolor golpee nuestro corazón, parece más fácil reconocer a Dios. De una manera casi instintiva y de una forma que es pagana volvemos siempre a una imagen de un Dios puesto a nuestro servicio, y no a la de un Dios a quien podemos confiarnos.
Tenemos casi la impresión de que Dios está a nuestro alcance. Por desgracia, no advertimos que somos precisamente nosotros quienes le debemos todo a Dios. Contrariamente a Satán, Dios piensa, sin embargo, que el hombre es capaz de obrar por gratuidad de amor incluso allí donde las gratificaciones ordinarias desaparecen. Job, despojado de todos sus bienes, de sus siervos e incluso de sus hijos, confía totalmente en Dios: "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. !Bendito sea el nombre del Señor!". Job ha resistido y se ha abierto al corazón de Dios. Ahora es capaz de adorarle.
Job, ahora totalmente empobrecido, está en condiciones de realizar lo que dice Jesús: "El más pequeño entre vosotros es el más importante". Job empieza a ser "importante" porque precisamente ahora está completamente "desnudo" frente a Dios y a su amor crucificado. Es muy probable que no consiga comprender aún del todo el sentido de la prueba, pero sigue siendo fiel.
Comprende que Dios es el todo de su vida y que a él se lo debe todo. Gracias a Job hemos llegado a conocer qué es la. verdadera adoración. Ésta va unida al sentido vivo de la pobreza y, se trata de un ideal que no es fácil llevar a cabo. Puede parecemos irrealizable, pero sabemos que hemos de contar únicamente con la fuerza de Cristo. Lo importante es no olvidar nunca a Jesús crucificado, pues de este olvido nacerían el egoísmo y la mezquindad del corazón.
Señor Jesús, Hijo de Dios crucificado, concédenos tener un conocimiento más profundo de tu misterio de amor a través de los sufrimientos y las pruebas. Ábrenos el corazón y muéstranos el sentido oculto de las experiencias dolorosas a través de las cuales vienes a romper el velo de nuestra ignorancia. Haz que podamos entrever en tu inaprensible presencia el misterio de tu "amor desmesurado". Permítenos conocer quién es el Padre que te ha enviado; quién eres tú, que nos manifiestas el corazón del Padre mediante tu corazón traspasado en la cruz; quiénes somos nosotros, que vemos resplandecer tu amor en la humillación de nuestra pobreza y en la soledad del corazón.
Por eso, Señor, ayúdanos a mirar de frente nuestras pruebas y sufrimientos, deseando sólo -en esta mirada- conocerte y penetrar con el corazón y con la mente en tu inexpresable misterio de amor. Haz, pues, Señor, brotar en nosotros algunas pequeńas yemas de la contemplación de tu misterio, aunque sea a través de la transfixión de las pruebas. Nos importa considerarlas no sólo en su realidad, sino también en la manera en la que las asumimos y las vivimos en relación contigo.
Te pedimos por último, Señor, que no nos desanimemos si descubrimos en nosotros únicamente incapacidad y rechazo y no vemos que nuestro corazón está fijo en el tuyo. Ayúdanos, más bien, a servirnos de esta pobreza como si fuera una gracia que tú nos das para conocernos a nosotros mismos y ascender hasta ti. Te lo pedimos, oh Señor, por intercesión de María, que sufrió, pero creyó profundamente en ti.
"Muéstrame, oh Dios, los prodigios de tu amor" (cf. Sal 16,7a).
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LECTURAS Y EVANGELIO LUNES SEPTIEMBRE 28 DE 2026 | #LUNESVIGÉSIMASEXTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro del profeta Job 1,6-22
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
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#Salmo16 R/. Inclina el oído y escucha mis palabras.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Domingo #27deseptiembre de 2026.
La parábola, referida por Jesús durante su actividad en Jerusalén, antes de la pasión y de la muerte, muestra, ante la voluntad explicita e imperativa del padre y la reacción de cada uno de los dos hijos, no solo la diferencia y la distancia entre las palabras y los hechos, sino el cambio y la transformación interior en el modo de pensar.
El primero de los hijos da la impresión de ser sincero, y, de forma veraz, le comunica al padre su voluntad: "No quiero". Pero después de la respuesta use arrepintió" (v. 29), y obedeció, <<y fue" (v 29). El segundo hijo escucha formalmente las palabras del Padre y respetuosamente le dice: <<Voy Señor>> (v 30). Pero no tiene intención de hacer efectivas sus palabras, y desobedeció, <<y no fue" (v. 3o). El primer hijo reconsidera la decisión de cumplir la voluntad del Padre y cambia de actitud; Jesús lo subraya: "Se arrepintió". El Maestro, con una pregunta, implica a los presentes para que se pronuncien sobre el distinto comportamiento de los dos hijos: "Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". Los interpelados le contestaron; "El primero".
Jesús había dicho: No todo el que me dice: !Señor; Señor! entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Muchos me dirán aquel día: !Señor; Señor! No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Pero yo les responderé: No os conozco de nada. Apartaos de mi malvados" (Mt 7,21-23). Y Jeremías, a propósito del sentido de la circuncisión (4,4): "Circuncidaos para consagraros al Señor; quitad el prepucio de vuestro corazón, habitantes de Juda y de Jerusalén, no sea que estalle mi ira como fuego y arda sin que nadie pueda apagarla, por la maldad de vuestras acciones".
Puede parecer que el arrepentimiento y la conversión brotan de un <<conocimiento>> de la ley que dicta normas de comportamiento. En realidad, tienen la raíz en el corazón de la persona que reconoce en el legislador no a un amo, sino a un padre. En la persona que ve en la ley la expresión de la voluntad del padre - de un padre que quiere hacer feliz al hijo (pues hasta la ley le supone al hijo esfuerzo y sacrificio).
"Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el Reina de Dios. Porque vino Juan a mostraros el camino de la salvación y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y vosotros, a pesar de verlo, no os arrepentisteis ni creísteis en él" (Mt 21,31-32).
La referencia básica de la lectura es el "arrepentimiento", la conversión del corazón. <<Arrepentirse para creer>>. Jesús ha invertido intencionadamente el orden de los verbos. No es sélo "creer para arrepentirse". Arrepentirse para creer consiste, ante todo, en no considerarse ni justos, ni rectos, ni Santos. Ni tampoco pensar que por observar tal o cual ley no somos como el resto de los hombres que no la observan.
Tener conciencia de ser pecadores nos pone en actitud de conversión. Creernos justos nos impide encauzar los pasos por el camino de la conversión. Quien nos hace justos, rectos y santos es Sólo Dios (la parábola del fariseo y del publicano de Lc 18,9-14 no deja lugar a dudas ni a equívocos). Arrepentirse para creer consiste en no ser nosotros quienes determinemos qué es bueno o malo, justo o injusto, recto o torcido, santo o profano, sino el Señor
El discurso de Ezequiel, entre Dios e Israel, arranca con un interrogante: ,Acaso no es justo mi proceder? No es mas bien vuestro proceder el que es injusto? Es lícito -y necesario- preguntarse: Qué sabe Israel de "rectitud"? La respuesta Sólo la puede dar Dios: la iniquidad es causa de muerte; la justicia y la rectitud son causa de vida. Pasar de la iniquidad a la justicia y a la rectitud es pasar de la muerte a la vida. Quién determina este paso? Dios.
Concédeme, benignísimo Jesús, tu gracia para que esté conmigo, y obre conmigo, y persevere conmigo hasta el fin.
Dame que desee y quiera siempre lo que te es mas acepto y agradable a ti.
Tu voluntad sea la mía, y mi voluntad siga siempre la tuya y se conforme en todo con ella.
Tenga yo un querer y no querer contigo, y no pueda querer y no querer sino lo que tu quieres y no quieres.
Dame, Señor que muera a todo lo que hay en el mundo, y dame que desee por ti ser despreciado y olvidado en este siglo.
Dame, sobre todo, lo que se puede desean descansar en Ti y aquietar mi corazón en ti.
Tu eres la verdadera paz del corazón, tu el único descanso; fuera de ti todas las cosas son molestas e inquietas.
En esta paz permanente, esto es, en ti, sumo y eterno Bien, dormiré y descansaré. Amen (Tomas de Kempis, La imitación de Cristo, III,15,3).
"Señor; ten piedad de mí" (Mt 15,21).
#VenEspírituSanto
#VamosaOrarlealSeñor
EVANGELIO Y LECTURAS EUCARISTÍA DOMINGO SEPTIEMBRE 27 DE 2026, DOMINGO VIGÉSIMASEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A.
#PRIMERALECTURA: Del libro del profeta Ezequiel 18, 25-28
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo24 R/. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.
#SegundaLectura: De la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,1-11 Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Evangeliodehoy.
Evangeliodeldía.
#Evangelio según San Mateo 21,28-32Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús.
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#TeinvitoaOrar
#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Sábado #26deseptiembre de 2026.
Mientras todos estaban admirados de las cosas que hacía, Jesús vuelve a revelar a sus discípulos la cruz que le espera. El contraste es estridente: lo que debe importarles a los discípulos no es la gloria del Maestro, sino que "el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres" (v. 44). Esto es lo que debemos comprender, so pena de no entender en absoluto la identidad de Jesús y la verdad de su revelación. Comprender la cruz significa comprender el lado más luminoso, nuevo e imprevisible del rostro de Dios revelado por Jesús. No está en juego un aspecto particular, sino el centro.
Con todo, los discípulos "no entendían" (v. 45a). La soledad de Jesús es completa. Ni siquiera sus más íntimos están en condiciones de compartir el lado más profundo de su circunstancia. Su "novedad" escapa a todos.
No entendían -dice Lucas- porque sus palabras estaban como cubiertas por un velo que les impidiera captar su sentido (cf. v. 45b). Las comprenderán después, a la luz de los acontecimientos y al recorrer ellos mismos el camino del Maestro. Pero no comprendían tampoco porque tenían miedo de preguntarle sobre ello (cf. v. 45c).
Lo que entrevén les produce espanto. El destino del discípulo no puede ser separado del destino de su Maestro: eso precisamente era lo que intuían. Y se quedaron turbados.
La brevedad de la vida y la perspectiva de los días tristes ni pueden ni deben suprimir la apreciación positiva de las pequeñas y de las grandes alegrías, que han de ser acogidas con reconocimiento y acción de gracias.
Y es que se encuentra aquí en juego el carácter plausible de nuestra fe. El desafío que supone el neopaganismo se juega de hecho también en la cuestión de la "felicidad": cómo se es más "feliz", con la fe o sin la fe? Cómo se está en mejores condiciones para apreciar la creación, con la mirada dirigida al Creador o con la mirada dirigida exclusivamente a las criaturas? Y aún: existe de verdad "el bienestar de la fe"? Está destinado el cristiano a ser un eterno llorón y un aguafiestas o está llamado a difundir la Buena Noticia, la alegría de sentirse envuelto, acogido y amado por el Misterio adorable que nos rodea?
De la capacidad de alegría que el cristiano sea capaz de difundir depende también la aceptación del Evangelio por parte de la gente que nos rodea, seducida por otros mensajes. Pero eso incluye una relación correcta con las criaturas, la capacidad de gozar de todas las cosas bellas que nos han sido dadas como don, de vivir con el ánimo alegre, agradecido, exultante, alabando al Creador de tantas cosas bellas. Incluye la madurez de la fe, que ni idolatra ni teme a las criaturas, compañeras de nuestro viaje hacia la plenitud.
Te doy gracias, Creador mío, por tu creación, que me habla de ti, de tu belleza y de tu sabiduría. Te doy gracias "porque creaste el universo entero, estableciste el continuo retorno de las estaciones y sometiste al hombre, formado a tu imagen y semejanza, las maravillas del mundo para que, en nombre tuyo, dominara la creación. Te admiro y te alabo en todas tus criaturas. No me amarga el hecho de que todo pase: te agradezco lo que me das, lo que me ofreces y cómo lo haces, la alegría que me proporciona, la utilidad que me produce.
Sólo te pido que nunca me olvide de que todo procede de ti y todo me conduce a ti. Entonces mi alegría será completa, porque participaré de tu alegría, ahora y siempre. Amén.
"Concédeme, Señor, la verdadera sabiduría" (de la liturgia).
#VenEspírituSanto
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#OremosJuntos
LECTURAS Y EVANGELIO SÁBADO SEPTIEMBRE 26 DE 2026 | #SÁBADOVIGÉSIMAQUINTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro del Eclesiastés (Qohélet) Ecle 11,9–12,8 Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#SALMO89 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
#Evangeliodehoy.
#Evangeliodeldía.
#EVANGELIO #SantoEvangelio según San Lucas 9, 43b-45
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Viernes #25deseptiembre de 2026.
Lucas vuelve al tema del evangelio de ayer. La pregunta es la misma. Sin embargo, ahora es el propio Jesús quien la dirige a sus discípulos. Quién es Jesús?
La respuesta de la gente es múltiple: en ellas se manifiesta la conciencia de un cierto "misterio", pero no van más allá de los esquemas religiosos comunes. Tampoco la respuesta de los discípulos es completa: por lo menos, puede ser entendida mal, y por eso Jesús "les prohibió terminantemente que se lo dijeran a nadie" (v. 21). No basta, en efecto, con reconocer que Jesús es el Mesías.
Qué Mesías? Es la cruz lo que suprime todos los malos entendidos. Estamos aquí en el centro de la fe: creer en un Mesías que será crucificado. El "es necesario" del texto es muy significativo: la cruz no es un incidente; es algo querido, forma parte del plan de Dios. Ésta es la novedad inesperada, escandalosa para muchos. La presencia de Dios se manifiesta en el camino de la cruz, es decir, en la entrega de sí mismo, en el rechazo de toda imposición, en el amor que acepta ser contradicho y aparentemente derrotado. Si el don de sí mismo siguiera siendo inútil y quedara derrotado, no podría ser en modo alguno el signo de Dios; lo es, no obstante, porque el camino de la cruz conduce a la resurrección.
Es precisamente en la entrega de sí mismo, que no se echa atrás ni siquiera frente a la muerte, donde está encerrada la victoria de Dios.
Qohélet prosigue su reflexión sobre la vanidad de las cosas aplicándola a la vanidad del hacer. Con la suerte de los hombres pasa como con los columpios: unas veces está arriba y otras abajo, un día se encuentra en la prosperidad y al siguiente en la desventura. Un día, exaltado; al otro, olvidado. Las pantallas de la televisión son el gran escenario de este tipo de vanidad: personajes aplaudidos y envidiados se ven echados al fango de un momento a otro. Los rostros aparecen y desaparecen. Los nuevos rostros hacen olvidar, y olvidan de buena gana, a los rostros viejos, que, probablemente, les han preparado el camino. De vez en cuando se oye que ha muerto algún personaje importante: uno o dos minutos de "conmovida" conmemoración y, a continuación, prosigue el espectáculo. El que asiste se pregunta si valía la pena aparecer tanto para desaparecer después con tanta rapidez. El circo de los medios de comunicación necesita mitos para exaltar y para olvidar: personajes siempre nuevos e interesantes, que respondan a los gustos del momento, y necesita cambiarlos cuando los gustos cambien. La movilidad del sentir marca asimismo la movilidad de la fortuna del que acaricia este sentir. Al volver a ver fragmentos evocadores del pasado, caemos en la cuenta de la falta de sentido del ridículo de muchos ídolos que habíamos admirado. Así ocurre con los otros, así ocurre conmigo, con mis actitudes y con mis poses del pasado. Sólo espero que, el día del juicio, no se me condene a volver a ver la película de mi vida, con mis vanidades y mi autocomplacencia.
Efectivamente, es bueno reflexionar sobre la fragilidad y fugacidad de las vicisitudes humanas, para aproximarnos un poco a la sabiduría del corazón.
Así las cosas, vale la pena vivir, Señor, si, después, todo se resuelve en una pompa de jabón? Es ésta una pregunta que aflora algunas veces también en nosotros los creyentes, probablemente tentados a precipitarnos sobre las buenas ocasiones, a fin de arrancarle a esta breve vida lo poco que puede dar. Pero tú me indicas hoy una roca segura a la que puedo aferrarme, la roca del "Cristo de Dios", continuamente proclamada por Pedro en medio de las oleadas del tiempo, de las modas, de los pensamientos, de la variedad de las vicisitudes humanas. La suerte y la fortuna de la vida pueden cambiar, pero tu Hijo sigue siendo "el Cristo de Dios" y mirándole, puedo estar seguro de que vale la pena vivir.
Él es tu espejo, imagen del Dios invisible, punto de la eternidad plantado en el tiempo. Él me habla siempre de tu amor, la medicina que cura las heridas y los insultos del tiempo.
Imprime en mi corazón la misma profesión de fe de Pedro, a fin de vencer mis ansias y mis miedos. Haz atento mi corazón al sonido y a la música del amor que canta continuamente, para no dejarme envolver por el inexorable fluir y por el imprevisible transcurrir de todas las cosas.
"Te bendigo, Señor, por el tiempo de tu gracia" (de la liturgia).
#VenEspírituSanto
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LECTURAS Y EVANGELIO VIERNES SEPTIEMBRE 25 DE 2026 | #VIERNESVIGÉSIMAQUINTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro del Eclesiastés (Qohelet) Ecle 3,1-11 Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo143 R/. Bendito el Señor, mi Roca.
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#Evangelio según San Lucas 9,18-22
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Jueves #24deseptiembre de 2026.
Herodes está perplejo: quién es ese Jesús de quien tanto se habla? En la corte se hacen diferentes conjeturas: es Juan, que ha resucitado; es Elías, es un profeta.
Como podemos ver, la gente capta algo de la grandeza de Jesús, pero su error fundamental es comparar a Jesús con figuras del pasado, con figuras ya conocidas. Jesús es una novedad y, para comprenderlo, es preciso mirarle a él mismo, no a otro. Herodes es un hombre culto, práctico. Quisiera reunirse con Jesús e informarse personalmente de quién es. Pero de qué le serviría? Se reunirá con él, en efecto, más tarde, durante la pasión, pero no conseguirá comprender nada de Jesús e intentará comprender e intentará ocultar su propia torpeza recurriendo a un humor vulgar. La fe no nace de semejantes verificaciones ni está hecha para hombres como Herodes.
La amarga página del libro del Eclesiastés depende mucho del momento en el que la leas: si te encuentras en la plenitud de tus fuerzas o estás comprometido con tareas absorbentes, te parecerá muy amarga e incluso inoportuna. Si te encuentras desconsolado o en un momento de hacer balance de tu vida, te parecerá como luz solar y despiadadamente verdadera. Ahora bien, por encima de los estados de ánimo, se trata de una página realista y necesaria. Y lo es porque fotografía la situación del hombre en el mundo, destinado a pasar, a desaparecer, a no dejar huella. Es una página que tanto poetas como pensadores han retomado de continuo y representado con acentos conmovedores y a menudo desesperados.
Sin embargo, para ti, cristiano, es sólo el primer paso, al que no debe dejar de seguir el segundo: la seguridad de que es a partir de esta nada como se puede construir el todo, si lo aceptas de Dios, si lo orientas a él, si lo usas como quiere la voluntad que lo ha creado y lo puede y lo quiere conservar.
Estamos, pues, ante una doble meditación sobre la nada y sobre el todo. Sobre el cómo no dejarse absorber por la nada y, por consiguiente, deshacerse en humo, y sobre el cómo dar consistencia a estas apariencias tan frágiles. Una doble meditación en la que están comprometidos a fondo el realismo de la razón y el realismo de la fe, en la que un realismo presupone el otro, en la que uno completa al otro. El libro del Eclesiastés es un libro necesario para la formación de la conciencia cristiana, con tal de que no sea el único. El misterio pascual, fundamento de la fe, empareja muerte y resurrección, derrota y victoria, fracaso y reconocimiento de la perennidad de quien permanece fiel a Dios.
Sé bien, oh Señor, que no me dejas pasar por alto las ocasiones para que reflexione sobre la "infinita vanidad del todo". Quieres que no me aferré a nada, porque el todo de este mundo es nada cuando está separado de ti. Una nada que se arrastra en la nada. Te doy gracias por recordármelo hoy con las vigorosas palabras de Qohélet.
Pero tú no quieres que me detenga aquí, porque la vida así sería demasiado desconsolada. Me haces entrever que "todo es vanidad", excepto amarte a ti. Tu amor da consistencia a las cosas, las sustrae de la nada, las redime de la vanidad y las coloca en tu Reino.
Concédeme, mi amantísimo Señor, este amor tuyo para que no me detenga en las cosas que pasan, para que mantenga fija la mirada en ti, origen y fin de todas las cosas. Concédeme tu amor para que pueda rescatar las cosas que toco por su vanidad. Concédeme ese gran amor tuyo que me proyecta hacia ti cuando el sentido de la nada, de la vanidad, de la oscuridad, quiere encerrarme en un pesimismo sin esperanza. Porque, como sé muy bien, querido Señor mío, tú cavas en mí un vacío para llenarlo de ti. Tú remueves lo que pasa para atraerme hacia el Reino de las realidades perennes. Ayúdame a mantener viva en mí esta certeza, para ascender cada día más cerca de ti.
"Concédeme, oh Dios, la sabiduría del corazón" (de la liturgia).
#VenEspírituSanto
#VamosaOrarlealSeñor
LECTURAS Y EVANGELIO JUEVES SEPTIEMBRE 24 DE 2026 | #JUEVESVIGÉSIMAQUINTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
Primera Lectura: Del libro del Eclesiastés (Qohélet) Ecle 1,2-11 Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Oremos con los salmos
#Salmo89 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
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#Evangeliodeldía.
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#Evangelio según San Lucas 9,7-9.
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#Oremoshermanos con la palabra de Dios. Miércoles #23deseptiembre de 2026.
Predicar la conversión, expulsar toda clase de demonios y curar a los enfermos son las tres tareas del discípulo misionero (w. lss). Son las mismas cosas que hizo Jesús. Las consignas de Jesús son tres.
En primer lugar, una orden: el misionero ha de llevar sólo lo estrictamente indispensable, nada más (v. 3). Se trata de una invitación a la pobreza entendida como libertad (dejar todo para seguirle) y fe (el mismo Señor proveerá a sus discípulos). Viene, a continuación, una norma de sentido común: el discípulo itinerante no ha de ir de una casa a otra; ha de elegir una casa digna y hospitalaria, y quedarse en ella el tiempo necesario (v. 4).
Por último, una sugerencia sobre cómo comportarse en caso de rechazo. El rechazo, en efecto, está previsto: al discípulo se le ha confiado una tarea, pero no se le garantiza el éxito. Frente al rechazo ha de comportarse como Jesús: si lo rechazan en un sitio ha de irse a otra parte (v. 5). "Sacudirse el polvo" es un gesto de juicio, no de maldición: pretende subrayar la gravedad del rechazo, la ocasión malgastada.
Afortunados los Doce, que tenían "poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar las enfermedades". Y cómo es que nosotros carecemos de poder y de autoridad? Puede deberse a que llevamos con nosotros muchas cosas? No irá ligada la entrega de tu poder, Señor, a la ausencia de todas esas muchas cosas en las que nos apoyamos? Pero es que acaso no son necesarias estas cosas? Hasta dónde llega la confianza en Dios y empieza el compromiso personal? Se trata de cuestiones que nos dejan pensativos y que parecen sin respuesta, salvo la venida de una oleada suplementaria del Espíritu Santo.
Una cosa es segura: el oficio de apóstol no es en absoluto fácil, expuesto como está a todos los vientos de las modas y a todas las tentaciones. Si carecemos de poderes, resulta fácil crearnos algunos suplementarios y refugiarnos en sucedáneos. Si la acción apostólica es "poderosa", resulta fácil autocomplacerse, como si todo procediera de nosotros.
No es fácil ser siervo y nada más que siervo. No es fácil no deprimirse con los fracasos y no exaltarse con los éxitos. Tal vez resida la debilidad en un arraigado individualismo, por el que sólo lo que hago yo está bien y sólo lo que pienso yo es justo. Y si contáramos con una comunidad con la que confrontarnos, con la que crecer para apoyarnos, con la que valorar el carácter evangélico de nuestra acción, no de una manera abstracta, sino en el orden concreto de la vida cotidiana?
Mira, Señor, cómo nosotros, tus discípulos, nos sentimos desarmados frente a este mundo. Nos sentimos casi perdidos, no sabemos a veces por dónde empezar y a menudo no se nos toma en serio, en particular cuando decimos tus palabras. El rebaño se restringe, los jóvenes rara vez demuestran comprendernos y, seguramente, a nosotros nos cuesta trabajo comprenderles.
No permitas que perdamos la confianza en tu poder. Danos el don del discernimiento para que podamos llevar a cabo un serio examen de conciencia, para que podamos ver lo que es preciso dejar de lado (los excesivos bastones, las excesivas alforjas, el demasiado pan, el demasiado dinero, las demasiadas túnicas), porque impide el despliegue de tu acción.
Estamos, Señor, un poco confusos. A veces nos da la impresión de haber entrado en un callejón sin salida. Danos tu luz para ver lo que hemos de hacer. Y haznos comprender que tenemos necesidad de mucho, mucho valor, para hacer lo que es preciso hacer. No nos dejes caer en nuestra rastrera y silenciosa decepción, ni nos dejes en la tentación de la espectacularidad, del ir detrás del mundo, que todo lo apoya en el aparecer y en la capacidad de imponerse. Sabemos que algunos hacen carrera de este modo. Tú ilumínanos y sálvanos.
"No llevéis nada para el camino" (Lc 9,3).
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LECTURAS Y EVANGELIO MIÉRCOLES SEPTIEMBRE 23 DE 2026 | #MIÉRCOLESVIGÉSIMAQUINTASEMANA DEL TIEMPOORDINARIO CICLO A.
#PrimeraLectura: Del libro de los Proverbios 30,5-9
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