✨ Conocer mi diagnóstico "Trauma Complejo" fue la mayor bendición de mi vida, no era un monstruo, no estaba rota y menos defectuosa.
Simplemente crecí en un entorno que no fue seguro para mi, mi infancia no fue justa y por ello me tuve que convertir en la persona de la que tanto me avergonzaba, odiaba y de la que me pasé toda la vida huyendo.
Hoy tras un año haciendo el trabajo de dejar de huir de mis emociones, dándome el permiso de existir y regulando mi sistema nervioso, tengo una vida normal.
Me siento orgullosa de mi, vivo tranquila, hoy me siento en paz con la mujer que soy
Decidí abrir este canal para poder hablar sin tapujos de lo que todos ocultan, a mi me hubiera encantado tener un espacio donde alguien pudiera comprenderme, donde dejar de sentir vergüenza de mi misma.
RISE es la metodología que yo utilice para poder ser hoy un lugar seguro para mi y hoy la pongo al servicio de quiénes quieran volver a sentir paz.
Mas info WhatsApp👉🏼 wa.link/pt494t
Mía I Sobreviviente Trauma Complejo | Método RISE
¿Qué cosas habéis hecho cuando alguien os gustaba, cuando por fin alguien os hacía caso, cuando sentíais que por fin alguien os estaba eligiendo… pero teníais miedo de que se marchara?
¿Qué habéis llegado a hacer para conseguir que alguien se quedara?
¿Habéis callado cosas que os dolían?
¿Habéis fingido que algo no os importaba cuando en realidad os estaba destrozando por dentro?
¿Habéis aceptado cosas que no queríais aceptar?
¿Habéis tenido relaciones sexuales sin tener realmente ganas porque teníais miedo de que la otra persona perdiera el interés?
¿Habéis pedido perdón aunque sintierais que no habíais hecho nada?
¿Habéis dejado de decir lo que pensabais para no generar conflicto?
¿Os habéis adaptado muchísimo a la otra persona?
¿Habéis intentado ser “la mujer perfecta” para que no encontrara una razón para irse?
¿Habéis revisado vuestro comportamiento constantemente pensando: “¿Qué estoy haciendo mal?”?
¿Habéis sentido que teníais que demostrar que erais suficiente?
¿Habéis perdonado cosas demasiado rápido?
¿Habéis aceptado migajas porque pensabais que era mejor eso que estar solas?
¿Habéis hecho cosas que en el momento ni siquiera entendíais por qué estabais haciendo y que después, cuando estabais solas, os hicieron pensar:
“¿Por qué permití esto?”
Yo he hecho muchas de esas cosas.
Y durante mucho tiempo ni siquiera entendía qué estaba pasando.
Pensaba que era porque quería demasiado.
Que era demasiado sensible.
Que me costaba poner límites.
Que tenía que aprender a quererme más.
Pero hoy lo veo de otra manera.
Muchas veces no estaba intentando conseguir amor.
Estaba intentando evitar el abandono.
Y cuando el miedo a que alguien se vaya es más grande que la capacidad de escucharte a ti misma, empiezas a hacer cosas que van completamente en contra de ti.
Tu pregunta deja de ser:
“¿Yo quiero esto?”
Y empieza a ser:
“¿Qué tengo que hacer para que tú no te vayas?”
Y ahí empieza algo muy peligroso.
Porque puedes estar sintiendo dolor y, en lugar de escuchar ese dolor, intentas eliminarlo.
Puedes estar incómoda y te adaptas.
Puedes estar enfadada y te callas.
Puedes sentir que algo no está bien y te convences de que estás exagerando.
Puedes no querer algo y hacerlo igualmente.
Todo para conservar el vínculo.
Y creo que una de las cosas más grandes que me está pasando en este proceso es que estoy empezando a integrar algo que antes no podía hacer:
darle un lugar real a lo que siento y confiar en mi propio criterio.
No significa pensar que siempre tengo razón.
No significa que mi interpretación sea siempre la correcta.
Significa que mi experiencia existe.
Que si algo me duele, puedo parar.
Que si algo no quiero, puedo decir que no.
Que si algo me hace sentir incómoda, no necesito esperar a que sea suficientemente grave para tomarlo en serio.
Y, sobre todo, que ya no necesito traicionarme para conseguir que alguien se quede.
Hace poco me ocurrió algo que me hizo darme cuenta de hasta qué punto esto había cambiado en mí.
Estaba con alguien que me gustaba. Estaba cómoda. Había cosas bonitas. Estaba bien.
Pero ocurrió algo que me dolió.
Y mi reacción esta vez no fue intentar convencerme de que no era para tanto.
No pensé:
“Bueno, pero también ha hecho cosas buenas.”
“No quiero estropearlo.”
“Quizá estoy exagerando.”
“¿Y si se enfada?”
“¿Y si se va?”
Simplemente pude pensar:
“Esto me ha dolido. Y yo no quiero vivir esto.”
Y eso fue suficiente.
No necesité que la otra persona estuviera de acuerdo conmigo.
No necesité que me dijera que tenía razón.
No necesité demostrar que lo que había pasado era “lo bastante grave”.
Y creo que eso es algo que cambia completamente tus relaciones.
Porque puedes querer a alguien y aun así marcharte.
Puedes tener miedo de perder a alguien y aun así no hacer cualquier cosa para conservarlo.
Puedes disfrutar de lo que alguien te da y aun así decir: “Esto no lo quiero para mí.”
Puedes equivocarte y revisar tu parte sin convertir automáticamente todo lo que sientes en una mentira.
Y puedes perder a alguien…
sin volver a perderte tú.
Así que quiero saber de vosotras.
No desde el juicio.
❤️Desde la compasión por vosotras mismas porque eso fue lo que aprendimos para sobrevivir.
¿Qué cosas habéis hecho por miedo a que alguien que os gustaba se marchara?
Incluso esas cosas que hoy miráis hacia atrás y pensáis:
“Dios… yo no quería hacer eso. Pero tenía tanto miedo de perderle que me abandoné a mí misma.”
Si os apetece, contádmelo. ❤️
1 month ago | [YT] | 2
View 0 replies