El león que no logró rugir pero sí sonreír
En el siglo XVIII, el Rey Federico I de Suecia recibió como regalo un majestuoso león, este no, algo así, enviado por el rey de Argel, tras la muerte del leon, el rey federico ordenó disecarlo. El problema fue que el taxidermista encargado de la tarea nunca había visto un león en su vida y tuvo que trabajar solo con la piel y los huesos del animal. A pesar de sus esfuerzos, el resultado final no fue el esperado y el león disecado parecía de todo menos un león, pero eso si con una sonrisa hasta en los peores momentos
A pesar de que muchos lo consideran feo, el león de Gripsholm se convirtió en un símbolo fácilmente reconocible y cuenta con miles de fans, y es un icono en su país y a nivel multiversal