Es interesante cómo escuchar una canción o melodía en particular puede traer algún recuerdo específico, provocar felicidad, calma o alguna otra emoción. Las personas nacen con la habilidad de notar la diferencia entre ruido y música. El cerebro tiene diferentes vías para procesar las diferentes partes de la música, incluyendo el tono, melodía, ritmo y tempo. De hecho, la música rápida puede elevar la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, y la presión arterial; mientras que la música lenta tiende a tener el efecto contrario e incluso efectos curativos.
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